El riesgo de sufrir un problema bucodental en verano aumenta en los niños

En verano, el riesgo de sufrir problemas en la boca es aún mayor que en otras épocas del año, sobre todo en el caso de los niños. La mayor ingesta de bebidas carbonatadas y alimentos azucarados pueden aumentar los problemas en los dientes y encías de los más pequeños. Por eso, los expertos recomiendan extremar el cuidado de sus dientes y no descuidar los hábitos saludables.

Uno de los problemas bucodentales más habituales del verano es el aumento de caries. Desde la Federación Dental Española estiman que, 3 de cada 10 niños menores de 6 años tienen caries, siendo esta la enfermedad más común de la infancia. Para combatirlas, es de gran utilidad llevar en una mochila o bolso un cepillo de dientes para que después de cada comida puedan cepillarse los dientes. “Es necesario que los padres acostumbren a los niños a lavarse los dientes después de cada comida, también en vacaciones. En caso de no estar en casa o haberse olvidado el cepillo de dientes y de forma excepcional, se pueden utilizar chicles con xilitol y sin azúcar que ayudarán a aumentar el pH bucal”, explica la doctora Conchita Curull, directora médica de la Clínica Curull.

La aparición de placa bacteriana es también otro problema muy frecuente durante la época estival. Mientras que las caries afectan más a la pieza dental, la placa bacteriana puede provocar daños en la zona gingival de los pequeños. “Un correcto cepillado dos veces al día ayudará a combatir la placa bacteriana y reducir futuros problemas”, asegura la doctora Curull.

La sensibilidad dental también puede hacer mella en los dientes de los niños. Los alimentos azucarados, fríos y las bebidas carbonatadas provocan desgaste en el esmalte y, por ende, dolor cuando se ingieren algunos alimentos. Para combatirla, “es recomendable usar una pasta dentífrica específica para la sensibilidad dental, así como reducir los alimentos más perjudiciales e intentar que beban más agua y se hidraten con frutas y verduras”, aconseja la directora de la Clínica Curull.

Otro de los problemas más comunes del verano son los traumatismos dentales. En estas fechas pasan mayor parte del tiempo jugando y realizando actividades físicas, por lo que es más probable que sufran algún traumatismo. Para evitar una posible rotura, existen protectores dentales que reducirán el riesgo de rotura. Sin embargo, en caso de que se fracture un diente, “es recomendable guardar la pieza dental que ha sufrido el impacto en solución salina, en leche, o en la propia saliva del niño (nunca lavarlo con agua), indiferentemente de si se ha caído parcial o totalmente, ya que puede servir para ser reimplantada y, por supuesto, acudir de inmediato al dentista para que valore cuál es el mejor tratamiento a seguir”, recalca la doctora.

El verano es una época para disfrutar de las vacaciones en familia. Por eso, es de vital importancia cuidar y proteger la salud de los más pequeños y así evitar visitas indeseadas al dentista.



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