Diario de Lactancia de Celena – introducción

17 marzo, 2019

Déjenme compartir con ustedes un poco de mi historia… Tengo 23 años y mi compañero del alma Joe tiene 27. Hemos estado juntos durante 5 años y comprometidos durante 3. Tenemos una relación próspera, hermosa, sienpre funciona y sale adelante contra viento y marea. Ambos tenemos intereses comunes en las artes (él es un talentoso músico y yo disfruto de las artes visuales) la naturaleza el aire libre y viajar. A veces nos parecemos demasiado.

Alrededor de finales del verano de 1998, Joe y yo comenzamos a hablar de formar una familia. Entonces dejamos de usar protección y enseguida salí embarazada de nuestro pequeño bebé. Joe sabía que yo estaba embarazada antes que yo, una semana antes me tocaba la regla, todavía él estaba en la cama, yo me le acerqué a darle un beso, y él me preguntó si yo tenía puesto algún maquillaje (lo cual no acostumbro a usar) le dije que no y entonces me dijo «estás muy radiante.» Nos miramos fijamente entónces pensé ¿estaré embarazada? «¡nah!» Durante esa semana él me estaba insistiendo en que me hiciera la prueba, hasta que la hicimos y dió ¡¡¡POSITIVA!!! Enseguida nos vimos atravezando por todas esas sensaciones abrumadoras de entusiasmo y alegría.

Mi embarazo fue fácil. Me encanta estar en estado, estar íntimamente conectada con nuestro bebé y disfrutando cada nueva sensación. Todavía me sorprende que nos unimos y que creamos este niño hermoso que es una parte de nosotros.

De nuevo mi embarazo fue sin novedad. Comencé a tener las contracciones de braxton alrededor de los 4 o 5 meses y en adelante se hicieron más intensas. Los 2 últimos meses tuve falsas alarmas, y cuando empezó realmente el trabajo no creí que era algo «verdadero».

Mi hijo decidió tomarse todo su tiempo antes de reunirse con nosotros. Vino cuatro días pasada la fecha y perdí el tapón mucoso. No había sangre u otro indicio de parto y no estaba realmente segura de que aquello fuera el tapón mucoso. Dos días más tarde, el 31 de julio, mi madre debía llegar a la ciudad, así que limpié mi apartamento de punta a cabo. No me senté hasta que no estábamos camino del aeropuerto. Mientras caminábamos hacia la terminal empecé a sentir contracciones suaves, irregulares. Joe dijo «ese es él » pero yo determiné que era una falsa alarma.

Después que nos reunimos con mi mamá todos nos dirigimos a nuestro apartamento. Joe estaba ayudando a entrar su equipaje y mi madre y yo decidimos seguir a la tienda a comprar algunos comestibles. La caminata hacia la tienda parece que ayudó a que empezaran las contracciones, porque estas empezaron con mucha más fuerza y regularidad. Ésa era nuestra señal y fuimos a casa. Joe me preparó un baño para que me relajara y saber si era una falsa alarma (la comadrona dijo que esa era una manera de determinarlo). Las contracciones continuaron viniendo y yo estaba definitivamente empezando a parir. La espalda me dolía con cada contracción y mientras estas se hacían más fuertes, el dolor de espalda se iba intensificado. Después de algunas horas fuimos al hospital de maternidad. El parto progresaba rápidamente entre 4 y 8 centímetros de dilatación en alrededor de las 2 horas que trabajé principalmente en la ducha. Ayden venía de nalgas, lo que hacía que las contracciones se concentraran en mi espalda.

Hice la mayor parte del trabajo sin ninguna ayuda, hasta que no pude más y casi rogué para que me dieran algún alivio. Antes de que hiciéramos nada, intenté tomar un poco más de ducha, pasear por la habitación, balancear las caderas, masajes de espalda y a la larga se rompió la fuente pero nada ayudaba. Todo sin mencionar que empecé a vomitar por el dolor y hubo que ponerme una intravenosa contra los vómitos y las nauseas, tuvimos que decidir qué sería lo mejor para el bebé. Decidimos por una pequeña dosis de epidural, que me permitiera todavía usar mis piernas para hacer cuclillas. ¡Ahhhh, que alivio!

Estuve empujando por más de 2 horas, este pequeño muchacho era obstinado! Estaba dando una señal de socorro con su posición trasera y yo estaba empujando durante mucho rato. Tuvieron que hacerme una episiotomía y en lo adelante solo pujé un par de veces más. Ayden Sealth Groothoff-Ross nació a las 5:20 de la mañana del 1 de agosto de 1999. Inmediatamente me enamoré de nuestro pequeño muchacho. Estaba hermoso, caliente y sucio, me sentía como si estuviera en un sueño, no podía creer realmente que él estaba finalmente aquí!!! Rosado sano gritando cuando vino al mundo… pero sus gritos eran como música angelical a mis oídos. La voz del chiquitín que había llegado después de tantos meses de espera.

El parto no fué en nada como lo había planeado o previsto … había planeado un parto natural, sin intervenciones. Nunca se puede saber cómo va a ser el parto, eso lo había aprendido. Pero una cosa sí estuvo asegurada, la lactancia que vino naturalmente a Ayden y él a ella. Desde la primera vez que se enganchó lo hizo perfectamente, justo cómo siempre me lo imaginé. Nunca tuvimos problemas con el enganche y la colocación, solo me dió dolor en los pezones durante las primeras dos semanas. Las compresas calientes ayudaron con la inflamación y el aceite y la vitamina E curaron los pezones agrietados.

Incluso desde el parto, Ayden ha lactado sin problemas. En eso me siento bendecida, porque tengo una amiga muy cercana que ha tenido problemas y es muy desgarrador. Así pues, nunca pasa un día en que no me sienta premiada por tener la delicidad de amamantar. Mi corazón está con las madres que tienen problemas y una sensación de fracaso por no poder amamantar, porque hay cosas que escapan de nuestro control.

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