GSD inculca buenos hábitos alimenticios a través de los menús escolares

Según el último estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el sobrepeso y la obesidad infantil y juvenil, el número de niños y adolescentes obesos en el mundo se ha multiplicado por diez en las últimas cuatro décadas, y las previsiones apuntan a que en cinco años habrá más jóvenes con sobrepeso que por debajo del peso adecuado en todo el mundo.

Para prevenir esta tendencia, y para conmemorar el Día Mundial de la Alimentación que se celebra el lunes 16 de octubre, GSD -la primera cooperativa educativa de España- desarrolla en todos sus centros educativos un Plan de Excelencia para la Alimentación y Nutrición. Se trata de un proyecto con el que se quiere fomentar la educación nutricional como valor fundamental que busca concienciar a niños y adolescentes sobre el papel que la alimentación juega en su salud. En este camino, el colectivo docente constituye un valioso canal de trasmisión de nuevos conocimientos a la hora de enseñar las pautas sobre la correcta combinación de alimentos, la frecuencia de consumo de cada uno de ellos y la cantidad adecuada en función de las circunstancias personales. Todo ello constituye el primer paso para crear una actitud responsable hacía la forma de alimentarse.

Este Plan de Excelencia para la Alimentación y Nutrición contempla una alimentación adaptada a alumnos con necesidades especiales como celiaquía, alergias, colesterol o sobrepeso según el procedimiento “Gestión de alergias, intolerancias y necesidades nutricionales especiales AINNME”. Su funcionamiento parte del servicio de cocina que atiende estas necesidades siguiendo el informe médico correspondiente presentado por las familias. De esta forma, los menús para las necesidades nutricionales especiales se confecciona mensualmente partiendo del menú general  y eliminando o sustituyendo aquellos ingredientes o platos que contengan alérgenos por otros.

En el caso de los niños con celiaquía se establece un procedimiento específico. El tratamiento consta de una dieta desprovista completamente de gluten y llevada rigurosamente a rajatabla. Para completar este proceso, los colegios Gredos San Diego adquieren los productos y los elaboran de forma que no se diferencien en su presentación del resto de los alumnos. Además, los productos que no son naturales y que tienen riesgo de contener gluten se reciben específicamente de un proveedor.

La confección de todos los menús, tanto el general como los específicos, se diseñan de forma mensual publicándose en la web de cada colegio, donde se incluye la fecha y nivel educativo al que está destinado además de los ingredientes básicos y alérgenos con el objetivo de ofrecer la información más completa a los padres. Estos menús se elaboran en los propios centros y están destinados a alumnos desde 4 meses hasta la edad adulta.

Luis Alberto Beckmann, director de Calidad y Evaluación de GSD Cooperativa, explica que “el objetivo del Plan de Excelencia para la Alimentación y Nutrición que se ha implantado en los centros GSD tiene como objetivo favorecer que los alumnos se beneficien de una alimentación saludable a la vez que busca la obtención de unos adecuados hábitos alimenticios durante su estancia en el colegio. En esta iniciativa participan la mayoría de los trabajadores como parte del carácter de una empresa que fomenta la economía social y el cooperativismo”.

Por último, GSD incluye otra serie de sugerencias en este plan como no abusar de la sal a la hora de elaborar los menús, la eliminación de grasas no saludables, la variedad en las meriendas o reducción de la gama de productos de bollería industrial, entre otras. Todas ellas siguen los criterios de composición y elaboración que se establecen según las recomendaciones del Instituto de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid.

Cómo ayudar a los hijos a adaptarse a los primeros días de Infantil

Con inicio del mes de septiembre, la mayoría de las Comunidades Autónomas tienen fijada la “vuelta al cole” en educación Infantil. Tanto las familias como los centros educativos centran sus esfuerzos en la acogida de los niños, ya que esta incorporación deja una profunda huella sobre el sentimiento de seguridad, fundamental en la sección de los más pequeños.

Durante estos primeros días de asistencia al centro, el niño o niña va a sufrir una serie de cambios, ya que pasa de estar en un medio en el que él es el principal protagonista, a otro en el que va a tener que convivir, relacionarse y compartir con sus iguales. Además, tiene que incorporarse a un nuevo ambiente donde personas, espacios y materiales son desconocidos para él y tiene que separarse de las personas queridas y conocidas.

Aunque el período de adaptación tiene unas características particulares que dependen de varios factores como la edad del niño o la asistencia anterior a algún centro educativo, la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) ofrece algunos consejos a los padres:

  • Lo primero es mantener la calma y mostrar tranquilidad y seguridad. Dependiendo de la actitud de los padres, el niño puede vivir su primer día de cole como una aventura o como una mala experiencia. Si la madre o el padre viven con dificultad este momento, el niño va a reclamarles con ansiedad y va a vivir la adaptación con inseguridad y miedos.
  • La relación de confianza entre el centro y la familia es muy importante. El objetivo es conseguir un conocimiento mutuo entre las partes implicadas (padres-niños-escuela), en el que se establezca una relación de confianza.
  • Estar muy alerta, ya que cada niño/a exterioriza y expresa las emociones de estos días de diversas formas, pero todos ellos necesitan ayuda por parte de sus padres y educadores.
  • El centro educativo debe informar a las familias de lo importante que es respetar el periodo de adaptación, y es recomendable entregar un documento informativo sobre cómo se debe llevar a cabo para que sirva de referencia a ambas partes. Durante la primera reunión con el tutor o tutora de aula, se establecerán los tiempos con los padres hasta llegar a la total permanencia del niño en el centro, atendiendo a la individualidad del mismo, a las necesidades de la familia y sus circunstancias personales.
  • La presencia de las familias en el periodo de adaptación dependerá de la edad de los niños, las características del grupo y los planteamientos de cada centro o educador. El centro debe plantear esta opción como un ofrecimiento, nunca como una imposición, ya que hay que contemplar situaciones familiares en las que los padres no pueden acudir con sus hijos ya que en el trabajo no se lo permiten. En este caso no hay que hacer sentir culpables a los padres, sino ayudar en todo lo posible para que el periodo de adaptación sea lo menos traumático posible para el pequeño.
  • Si bien lo que se busca durante el periodo de adaptación es que el niño se incorpore a las nuevas rutinas, en los primeros días hay que ser flexible y sobre todo paciente, ya que los menores deben ir adaptándose a los nuevos horarios.

En estos momentos, los padres se ven influenciados por cómo viven ellos mismos la separación:  sus temores, sus expectativas, su ansiedad, su angustia, su seguridad o inseguridad, su grado de confianza en la institución y en las posibilidades de su hijo/a, etc. Todo esto es transmitido y captado por el niño”, afirma Juan Sánchez Muliterno, presidente de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE)“Si la madre vive con dificultad este momento el niño va a reclamarla con ansiedad y va a vivir la adaptación con inseguridad y miedos. Lo más importante es mantener la calma y mostrar seguridad”.

Ante su nueva incorporación a la vida escolar, los niños suelen reaccionar de distintas maneras:

  • Unos se rebelan en el primer momento y sueltan su rabia contenida, en forma de llantos, pataleos o incluso tirando objetos y no queriendo hacer nada de lo que se les pide. Algunos incluso rechazan la comida o comienzan a hacerse pis de nuevo. En principio es una reacción normal y el pronóstico de adaptación es bueno.
  • Otros lo llevan bien entre comillas el primer día, pero es en el segundo o el tercero (al ver que la situación no es transitoria) cuando sacan la rebeldía con rabia o tristeza. También este caso suele ser habitual e igualmente augura una adaptación correcta y no demasiado prolongada.
  • Por último, hay otro grupo de niños que parecen aceptar la situación, pero manifiestan actitudes de aislamiento. No lloran, hacen lo que se les dice, colaboran si se les pide, pero con una cara triste y resignada. Se suelen quedar en un rincón observando pasivamente y hablan muy poco. Estos son los que más preocupan a los educadores porque les cuesta sacar al exterior sus sentimientos y estado emocional y necesitan más tiempo de adaptación

El periodo de adaptación se puede dar por terminado cuando se ha conseguido una cierta estabilidad emocional en el grupo, y las criaturas son capaces de asumir con más tranquilidad los momentos de separación y reencuentro con las familias, así como la totalidad del tiempo de estancia en el centro.

2 de cada 5 jóvenes españolas sienten que su madre les odia

Según datos del Centro E-motivity especializado en la metodología de tratamiento y terapias para personas altamente sensibles, en España 2 de cada 5 hijas sienten que sus madres proyectan en ellas un sentimiento negativo de odio, rivalidad o falta de estima.

Según explican desde E-Motivity, existen situaciones reales de madres que sienten un nivel elevado de envidia y odio por sus hijas y acaban por  anularlas o querer hacerlas una copia de ellas: “Si yo no pude, tu tampoco vas a poder”.

Ariadna Babarro, directora y terapeuta de E-Motivity trabaja todas las semanas  con casos relacionados y explica “Es una de las situaciones más dolorosas que existen y te pueden llenar de inseguridad de por vida. Sobre todo si existe negación, es decir, la madre niega que esto ocurra y el maltrato emocional es sutil y encubierto durante años”. Así mismo el resto de la familia o los demás allegados se niegan a reconocer el maltrato y delegan en la hija la responsabilidad de este trato con excusas como “Si cambiaras esto”, “si hicieras esto otro …”, “bueno, es tu madre … “.

Existen situaciones en las que llega el momento de la normalización de este odio. Las hijas tienden a normalizar este tipo de relación y la asimilan como algo lógico, cosa que no es. Hijas que siguen con su madre porque acaban cediendo pero que desearían ver lejos.

Ariadna Babarro trata estos casos y explica que “Cuando se dan estas situaciones es necesario que las hijas se den cuenta de que su madre le mira sin verla. Los padres que tratan así a sus hijos depositan sobre ellos lo que no soportan de si mismos, depositan sobre ellos sus luchas internas”.                                                                              

DURACIÓN

Este tipo de relación entre madre e hija se puede extender desde el nacimiento hasta la edad adulta sin que haya ningún cambio, a menudo incluso va a peor.

Las madres en esta situación tienden a echar la culpa a sus hijas por no ser como ella espera que seas. Pero cuando le preguntas abiertamente “¿Qué debo hacer?”, no te dice nada concreto, ofrecen respuestas vagas que no se sabe entender, con lo que “obliga” a estar pendiente de sus reacciones y acomodarte a ellas”, explica la Directora de E-Motivity.

Se trata de un tema tabú que en la sociedad está muy arraigado y no se comparte. Las hijas que lo sufren en la mayoría de los casos no lo reconocen como un maltrato y cuesta reconocer esta situación. Se siente avergonzada y anda por la vida con graves problemas de inseguridad, culpa y baja autoestima. ¿Quién admite gustosamente que está siendo maltratada por su propia madre?

¿QUÉ HACER?

E-Motivity ofrece 6 consejos para hacer frente a este tipo de situaciones.

1.- Reconocer que tu madre tiene un problema: Lo más difícil para una hija es reconocer que su madre tiene un grave problema y que es posible que tenga que poner distancia emocional , psicológica y/o incluso física con ella.

2.- No fomentes la relación de dependencia: La relación con una madre no debe de ser de dependencia. Si cuidas de ella tiene que ser con gusto y por decisión, siempre y cuando esté atendida. Intenta no sentirte culpable por las decisiones que tomo ella.

3.- ¿Quieres continuar con este tipo de relación?: Si llegada a cierta edad, y después de haber intentado muchas estrategias, todo sigue igual o peor, es hora de que te preguntes que tipo de relaciones quieres y cómo las quieres.

4.- Acudir a un especialista en reconciliación familiar: Si te es posible y tu madre está dispuesta acude a un verdadero especialista en reconciliación familiar y anima a tu madre a hacer terapia para que reconozca la emociones que proyecta hacia ti y sepa encauzarlas.

5.- Acude a terapia si es necesario: para trabajar los sentimientos de culpa e inseguridad. En muchas ocasiones algunas mujeres son incapaces de desarrollar una vida sana y feliz debido al conflicto con sus madres.

6.- Sanar el vacío interior que deja este tipo de relación: La experiencia nos dice que al trabajar con hijos de este tipo de madres, lo más complicado es trabajar con la sensación de vacío interior y desconexión con el amor y con la vida. Trabaja tus vínculos y relaciones para no repetir esquemas insanos a lo lardo de tu vida, pues si no aprendemos a querernos, acabamos repitiendo relaciones insanas.

¿Papá, puedes quitar eso de la televisión?

A la tarde paso por un café y estaban dando una programa de actualidad de TVE1, creo que era España Directo. Hacen una conexión en directo con una reportera que estaba en un taller donde habían llevado el coche que murieron los cuatro miembros de la familia y un amigo –la “novedad” era que se salvó el perro–. La mujer estaba como en trance, chillaba y movía las manos de una lado a otro mientras daba lujo de detalles de lo sangriento del accidente. No aguanté y me marché enseguida.

Niño viendo la TV

A la noche cenamos con mis hijas (de 6 y 10 años), eran las 21:15 hs. Aprovechando la hora pongo el noticiero de TVE1 de las 21 horas. Primera noticia que enganchamos, el mismo coche de los cinco fallecidos y el perro vivo. Continúan con más noticias de accidentes y luego la campaña de la Guardia Civil para el uso del cinturón –trufadas con imágenes de coches accidentados–. La siguiente la de una mujer atacada en la calle por su pareja con ácido. La siguiente, la detención de una niñera que había matado o herido a un bebé. La siguiente, un encierro con un toro corneando a un hombre caído…

Mi hija mayor no aguantó y pego el primer grito –con toda la razón del mundo–: ¡Papá quita eso de una vez!.

Cambio a otros noticieros, no dejo que se vea Antena 3 ni Tele 5, aterrizo en Cuatro. De nuevo la misma imagen del toro.

Allí la pequeña exclamó ¡jope, otra vez!

Menos mal que me hizo cambiar, puse Discovery donde acaba de comenzar “Los cazadores de mitos”. Qué diferencia abismal.

Qué asco de tele, sobre todo la pública. Y yo que no entendía que los chavales alucinen tanto con amarillismo del 20 Minutos o periódicos de provincias (se nota en el Menéame). Ahora entiendo que nadie de TVE se haya escandalizado con la didáctica gamberrada a la Wikipedia, si era lo mejor que podían hacer comparado con el resto.

Digo yo, ¿ninguno de los cabrones de los programadores y editores no tienen hijos pequeños que les hagan notar la basura infumable que ponen a todas horas? ¿les dejan ver las telenoticias a sus hijos?